El gran desafío es que el cliente entienda la regulación de inversión sostenible

Nov 30, 2023

Redacción Mapfre

Redacción Mapfre

La inversión bajo criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) es una de las grandes megatendencias de los últimos años y cada vez más inversores institucionales y particulares piden a sus gestores de activos fondos con estas características. Ahora, unos años después del ‘boom’, es hora de ir un paso más allá y demostrar que se trata de inversiones sostenibles y no ecoblanqueo o ‘greenwashing’.

“La inversión sostenible ha suscitado mucho interés, pero a medida que pasa el tiempo, muchas compañías de gestión de activos están cayendo en ‘greenwashing’ y en el marketing más que invertir de forma sostenible. Esta temática de inversión tiene un buen futuro, pero es el momento de ir un paso más allá y demostrar que las firmas de verdad invierten de forma sostenible, teniendo en cuenta lo estricta que es la regulación.”, explica Guillaume Gassmann, gestor de fondos y analista de la gestora La Financière Responsable (LFR).

Por eso, es el momento de que los diferentes ‘players’ demuestren “que son estrictos”. Gassmann apunta también a que ha habido un cambio por parte de los clientes en la concepción de la inversión ESG y demandan mucha más información. “Los clientes son muy demandantes actualmente, mucho más que hace unos años. Ha sido un interés creciente. Las compañías también comunican muchos más datos en este sentido y los clientes también piden más para asegurarse de que invierten en compañías que tienen en cuenta los criterios ESG”, destaca.

No obstante, son los inversores institucionales los que tienen un mayor interés en esta temática, frente a los particulares, que en ocasiones no entienden las diferencias regulatorias de los productos.

La regulación ha tenido un papel esencial en el desarrollo de este tipo de inversión, aunque también es una es una de las grandes preocupaciones de los inversores especializados, debido a la velocidad con la que está cambiando la normativa y la dificultad a la hora de implementar algunos de esos aspectos.

“La regulación es clave para entender qué es la inversión ESG y tener una mayor transparencia en los productos, diferenciar los que son de verdad sostenibles del ‘greenwashing’, así que está bien elaborar unos marcos e indicadores comunes. Pero creo que hoy en día la regulación se mueve muy rápido. Se hacen las normas, pero son difíciles de implementa inmediatamente y los plazos son muy cortos”, comenta Inès Segueni, gestora de fondos y analista de LFR.

No obstante, parece que el mayor desafío es hacer una regulación clara y fácilmente entendible para los inversores particulares. “Es importante para la regulación sostenible contar con regulación para evitar el ‘greewashing’, pero es aún más crucial que esta sea lo suficientemente clara para que a nivel de cliente sea fácil de entender”, destaca Martin Andries, gestor de fondos y analista de la firma francesa.

Nicolas Théry, responsable de herramientas y métodos ISR de LFR, añade que también es importante que la regulación no aumente las restricciones a los gestores de fondos. “Uno de los riesgos en este sentido es que se pueden ver limitadas las alternativas para las diferentes maneras en las que la ESG es gestionada, interpretada e incluida en los procesos de inversión”, explica.

 

Compromiso con la sostenibilidad

La sostenibilidad siempre ha sido una prioridad para MAPFRE, desde el impacto del cambio climático hasta la creación de trabajo de calidad, pasando por la transparencia en toda la organización, y esa importancia se refleja también en sus decisiones de inversión.

Por eso, el Grupo se hizo en 2017 con el 25% del capital de La Financière Responsable (LFR), que cuenta con más de 10 años de experiencia en inversiones sostenibles, y en 2023, adquirió otro paquete accionarial hasta alcanzar el 51%.

“Desde 2017, hemos apostado por la inversión sostenible y LFR cuenta con una experiencia de casi 25 años en este segmento. En estos últimos cinco años, hemos lanzado productos ISR de forma conjunta, que cuentan con la peculiaridad de contar con una metodología propia para la selección final de los valores que forman parte de la cartera de los fondos, algo muy reconocido por nuestros clientes”, señala José Luis Jiménez, director general de inversiones de MAPFRE.

Así, MAPFRE AM cuenta con dos fondos clasificados en el artículo ocho del SFDR: MAPFRE AM Capital Responsable, que invierte en acciones de compañías que cumplan con los criterios ESG, y MAPFRE AM Inclusión Responsable, que apuesta por aquellas que estén comprometidas con la integración laboral de personas con discapacidad.

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