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Inversión en fútbol: ¿Qué esperar en 2023?

Ene 25, 2023

Redacción Mapfre

Redacción Mapfre

Llega el inicio del nuevo año y, con él, el momento en el que, desde la industria financiera, nos aventuramos a realizar algunas predicciones sobre los eventos que pueden marcar la actividad económica en los próximos doce meses. Menos habitual, sin embargo, resulta centrar este ejercicio en un sector que, hasta ahora, ha estado bastante alejado de la inversión profesionalizada. Si bien el fútbol lleva existiendo como deporte más de ciento cincuenta años, la industria alrededor de él está naciendo en estos momentos.

Como inversores en clubes de fútbol cotizados en bolsa desde 2019 y sin pretender contar con una bola de cristal con la que adivinar el futuro, sí que nos atrevemos, al menos, a tratar de identificar algunas cuestiones que podrían marcar la evolución inmediata del sector. En nuestra opinión, algunas de las preguntas más relevantes a las que habrá que buscar respuesta en 2023 son las siguientes:

  • ¿Continuará el significativo crecimiento de los modelos multi-club? Una de las tendencias clave en la inversión en el fútbol europeo es el aumento de las estructuras de propiedad de múltiples clubes (MCO). El número de MCOs en todo el mundo ha aumentado desde alrededor de 20 en 2016 a cerca de 80 en la actualidad, según CIES. Además, se espera que la cifra siga aumentando a corto plazo, ya que otros propietarios de clubes de fútbol han comentado recientemente su interés por adquirir otros equipos para sus carteras. En nuestra opinión, se trata de una forma de invertir en fútbol con bastante sentido común. Ofrece diversificación, lo que es especialmente importante en un sector en el que el rendimiento sobre el terreno de juego puede añadir volatilidad a los resultados financieros. Además, al igual que en otras industrias, existen sinergias significativas cuando se opera más de un activo.
  • ¿Se cerrará la brecha de valoración entre la bolsa y el private equity? Como inversores en el sector, una de las circunstancias que más nos llama la atención en la actualidad es la significativa infravaloración de los clubes cotizados en bolsa frente a las transacciones que están teniendo lugar en activos similares a nivel privado. Mientras que los inversores individuales o fondos de capital riesgo parecen empezar a reconocer el valor que, en nuestra opinión, existe en el fútbol europeo, los clubes que cotizan en bolsa, en su mayoría, ni siquiera han conseguido recuperar niveles de capitalización previos a la pandemia. Aunque las transacciones privadas obviamente han incorporado habitualmente una prima por el control de las operaciones del club, la diferencia es demasiado significativa como para pasar desapercibida y debería de tender a corregirse.
  • ¿Análisis fundamental o locura por “activos trofeo”? Otra cuestión a aclarar en este año será hacia dónde se dirigirán mayoritariamente los flujos inversores interesados en el fútbol europeo y qué criterios seguirán. Por un lado, nichos de mercado como la Premier League inglesa comienzan a alcanzar niveles de valoración difícilmente justificables desde el punto de vista del análisis fundamental y de la capacidad de generación de caja de los clubes. Quizás se esté llegando a un punto, por tanto, en el que los criterios de decisión de los inversores en ese mercado se acerquen más al deseo por poseer lo que denominaríamos como “activos trofeo”. En el punto contrario, otras geografías como Francia, Italia y, particularmente, España, sí presentan oportunidades a precios mucho más atractivos para inversores que sigan criterios racionales, desde un punto de vista financiero, para dirigir sus intereses.
  • ¿Control económico o carrera por aumentar ingresos? Muy relacionado con el punto anterior, el desarrollo inmediato del sector pasa también por definir su modelo de negocio. Competiciones como LaLiga española (y, en cierta medida, la Bundesliga alemana) han apostado, de manera valiente, por endurecer los criterios de sostenibilidad económica de sus clubes, aunque esto pueda suponer perder a algunos de sus jugadores destacados en el corto plazo. En el lado opuesto, tanto la Premier League inglesa, como otros clubes con importantes inversores detrás, se han centrado mucho más en incrementar los ingresos de sus participantes, probablemente descuidando algo la gestión de sus costes y, por tanto, la solidez de los balances. Desde nuestra perspectiva como inversores a largo plazo, claramente nos sentimos mucho más cómodos con límites salariales y otras herramientas que favorezcan la competencia dentro de unos límites comunes de sostenibilidad financiera.
  • ¿Veremos nuevas salidas a bolsa en 2023? Otra peculiaridad del fútbol (y del deporte, en general) frente a otros sectores de actividad económica es el escaso número de empresas que han decidido ampliar sus posibles fuentes de financiación sacando sus acciones a cotizar en mercados regulados. Las opciones para inversores en bolsa como nosotros son bastante limitadas, e incluyen un número significativo de clubes en países con poca seguridad política (Turquía) o en competiciones que todavía tienen que mejorar su gobernanza corporativa (Portugal). Será interesante ver si el número de alternativas aumenta durante este nuevo año, ya sea con salidas a bolsa de clubes a título individual o dentro de estructuras más diversificadas. En este sentido, habrá que estar pendiente, por ejemplo, de las noticias sobre una posible cotización vía SPAC americana del vehículo de inversión que acaba de adquirir el Olympique de Lyon francés. Precisamente, el primer club en el que empezamos a invertir hace ya tres año.

Obviamente, no tenemos certeza sobre cuál será la respuesta a cada una de estas preguntas. Sin embargo, lo que sí parece bastante probable es que, siguiendo con la tendencia reciente, 2023 será un nuevo año record en el número y el volumen de transacciones económicas en el sector del fútbol europeo.

 

Luis García Álvarez, CFA

Gestor de Inversiones en MAPFRE AM

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