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ChatGPT y la política monetaria

Ene 31, 2023

Redacción Mapfre

Redacción Mapfre

Artículo de Gonzalo de Cadenas-Santiago, director ejecutivo de MAPFRE Economics

 

Ayer decidí preguntarle al chatbot de inteligencia artificial hasta qué niveles llevará los tipos, tanto el Banco Central Europeo como para la Reserva Federal, en una semana clave. Y la respuesta que me dio fue: “No puedo predecir el futuro con certeza. La política de tasas de interés de un banco central está determinada por una variedad de factores económicos y financieros…Es recomendable seguir de cerca las declaraciones y decisiones de la institución”. Y lo mismo aplica para la Fed.

A fecha de hoy, intentando entender cómo funciona la naturaleza del modelo que subyace al ultra-chat-bot antes mencionado, se me ha ocurrido que, dado que este tipo de modelos, conocidos como large language models, fundamentalmente crean textos que son distribuciones condicionadas de secuencias de palabras que reflejan conceptos recogidos en los infinitos mapas de significado (“maps of meaning” à la Piaget) que existen en la red, la respuesta que dan serán también las más plausibles. O lo que es lo mismo: lo esperable, nada improbable, ortogonal a la idea principal o relacionado a niveles que no sean la pura superficie semántica que une pregunta y respuesta.

Por tanto, una vez que comprobé que mi empleo y el de resto de los de mi gremio, y por qué no del resto de los humanos, no corre peligro, al menos por el momento, me atrevo a predecir lo que va a ocurrir con la política monetaria a este y al otro lado del Atlántico.

Las últimas declaraciones de Lagarde reafirman que continuarán con ese lenguaje de línea dura en el caso del BCE, con el que pretenden señalizar un ciclo de endurecimiento con todavía camino por recorrer y de forma más prolongada en el tiempo para reconducir las perspectivas de una inflación con algo de divergencia en la zona euro y, todo ello, a pesar del panorama de estanflación y los riesgos de recesión. Al mismo tiempo, es primordial que se insista en la necesidad de cerrar la brecha fiscal actual dado el sentido opuesto de la política monetaria actual.

En consecuencia, y dado el anuncio de reducción de balance del BCE a partir de marzo, la posibilidad de desencadenar movimientos compensatorios divergentes en los costes de financiación se incrementa, al tiempo que la efectividad del mecanismo “antifragmentación” cuenta con un viento de cola antes de tan siquiera haberse hecho efectivo. En suma, y si bien todavía no se conocen los detalles del programa de venta de activos (esperemos a esta semana), el punto de partida es un crecimiento desigual, bajo tasas de inflación divergentes y una expansión-austeridad fiscal asimétrica a la que se suman los desequilibrios de saldos ya acumulados en el TARGET2, regidos por la ley alemana.

En el lado de la Fed, los datos macro nos siguen sorprendiendo al alza, como ocurrió con el dato del PIB de la semana pasada, justificando su línea dura frente a un consenso de mercado que aún estima una anticipación de recortes más temprana y un tipo de interés terminal más benigno. Y es que este dato de crecimiento ofrece un cierto margen adicional para endurecer el mensaje, hacer retroceder el empleo y aliviar la demanda agregada, refutando así la visión del FOMC, dado el factor endógeno y diferencial de recalentamiento que presenta la economía estadounidense. Los datos fuertes respaldan la idea de la Fed de tipos altos por más tiempo, los datos blandos (PMI´s, ISM y LEA) son los que se siguen mostrando cierta debilidad y llevan a sopesar la anticipación de un tipo terminal más benigno por parte de los mercados.

En cuanto a la inflación, los últimos datos revelaron una nueva moderación tanto del índice general como del índice subyacente, extrayendo que la peor parte probablemente pueda comenzar a verse en retrospectiva. No obstante, por un lado, la lectura de ambos indicadores continúa siendo históricamente elevada y todavía lejos del objetivo de la Reserva Federal y, por otro, y dada la mayor resistencia de la economía, el arraigo de la inflación subyacente podría mostrar un comportamiento similar apoyado en: (i) componentes persistentes, ya que la inflación tanto de la vivienda como del alquiler, así como de los servicios, continúa sin moderarse; (ii) el impulso rezagado de los salarios (los salarios reales cayeron por vigésimo mes consecutivo) en un mercado que, según los datos oficiales, sigue siendo robusto, y (iii) el efecto de la reapertura China, a priori neutro, por el impacto inflacionario sobre las materias primas frente al efecto deflacionario por la mejoría de las cadenas de suministro (pero con los insumos básicos presionando de forma más inmediata, dado su impacto como primer eslabón de la cadena productiva).

En definitiva, todavía puede verse cierto desacoplamiento respecto a las expectativas implícitas de los mercados de futuros y lo que realmente vayan a hacer los bancos centrales. En EEUU, esperamos una subida de 25pb en febrero y otros 25pb en marzo desde el 4,5% actual, hasta el 5%. La combinación de datos fuertes (PIB, empleo, etc.) son favorables para seguir subiendo, aunque los datos blandos de alta frecuencia indiquen cierta debilidad, postura adecuada para parar hasta junio con un nuevo cuadro macro y el efecto acumulado ya haciéndose notar. En Europa, esperamos 50pb en febrero y marzo, hasta el 3,5%. Los datos fuertes y los blandos, aunque con cautela, han sorprendido al alza; la inflación a su vez no indica una senda tan despejada como en el caso de EEUU; y en marzo, como indicaba, introduce el QT de 10-15 b/m y activa el piloto automático hasta junio de la mano de la Fed.

Por último, y volviendo a ChatGPT.  La prueba de Turing sobre ChatGTP y, por lo tanto, para ver si el texto que leen ustedes, lo ha creado el amigo de OpenAI o similar, es ver si existe un ápice de creatividad y pensamiento ortogonal. Si no lo hubiese, habla usted ciertamente con un robot. Esta prueba les hará darse cuenta cómo, poco a poco, si esta tecnología se extiende en uso de una manera no concertada, efectivamente sustituirá a algunos de los que escribimos y llenará los textos de la red de estructuras semánticas esperables, con ideas que cada vez (si no siempre) serán las anticipadas y poco a poco les dejará de sorprender lo que lean. No obstante, quizá por prudencia tampoco sea la labor de la IA responder a cuestiones  como las planteadas sobre política monetaria.

 

 

 

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