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Desafíos para el crecimiento y el necesario dominio de la tecnología

Jul 12, 2023

Redacción Mapfre

Redacción Mapfre

Gonzalo de Cadenas Santiago, director de análisis macroeconómico y financiero de MAPFRE Economics

 

La situación económica actual se dirige hacia un escenario de estanflación o recesión inflacionaria, de forma generalizada e inminente, con escasa aportación por parte de los mercados desarrollados y con poco margen de acción en cuanto a políticas económicas aplicables.

A corto plazo, la recuperación será débil y frágil. A largo plazo, se alcanzará un nuevo equilibrio caracterizado por un menor potencial global (caída en el crecimiento de la productividad de factores), un incremento en la desigualdad (de rentas, consumo y riqueza), un impacto asimétrico de las transiciones (digital, verde y demográfica) y unos elevados niveles de deuda global.

Además, los factores de soporte recientes se están disipando (tipos reales a cero, excesos de liquidez y bono demográfico de países emergentes); mientras que otros problemas aparecen en el horizonte, entre los cuales destacan la desglobalización económica y cultural, la rivalidad USA-China, el “fin de la teoría de las expectativas comerciales”, y el estrés físico y productivo en la cadena de valor global.

Una transición fluida al nuevo estatus económico pasa necesariamente por el reabastecimiento en la cadena productiva, la reconexión energética, la relocalización global y la revigorización del crecimiento a través de la productividad (inherente a la adopción de las innovaciones tecnológicas).

La estrategia que se debe seguir, por tanto, debe priorizar el acceso a los recursos, buscar la suficiencia (o el dominio) de la cadena productiva global, conseguir ventajas competitivas en el ámbito tecnológico, maximizar las utilidades del comercio global y reestructurar las políticas industriales tradicionales.

Para sobrevivir en el nuevo horizonte económico global, es indispensable liderar el cambio tecnológico, revigorizando así el crecimiento potencial a través de un incremento en la productividad total de factores. El camino correcto es la explotación de la inteligencia artificial generativa, “purpose technology” que abrirá nuevas avenidas de eficiencia y productividad. La expansión en el uso y las aplicaciones de esta tecnología provocará un cambio estructural en todos los sectores de la economía, con especial énfasis en el empleo (reskilling, inversión en capital humano, sustitución vs ampliación…), la productividad de los factores, la pugna por los recursos y la cadena de suministros, la regulación, las consideraciones éticas…

Para la explotación de las IAs, es fundamental el mercado de semiconductores, cuya cadena de valor global actualmente no es dominada por nadie, sino que está formada por actores interdependientes altamente especializados en su función.

Por esta razón, la competencia por la vanguardia de esta nueva tecnología y su cadena de abastecimiento es de extraordinaria relevancia, y será el eje de la política industrial internacional durante las próximas décadas. Será necesario un acuerdo comercial entre países occidentales respecto a distintos aspectos, y el papel que China desempeñe será de suma importancia, ya que tendrá como hándicap su propia naturaleza política y la prohibición EDA, que generará pérdidas de eficiencia y limitaciones.

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