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La diversificación y la gestión activa, fundamentales en el actual entorno de mercado

Mar 14, 2024

Redacción Mapfre

Redacción Mapfre

Informe mensual de MAPFRE Gestión Patrimonial.

 

El tono positivo se mantiene en los mercados, soportados por unas mejores perspectivas macroeconómicas que ahuyentarían los temores a una recesión. Además, las bolsas son cada vez más inmunes a las alzas de tipos de interés: los avances acumulados en el inicio del año se han producido al mismo tiempo que la rentabilidad exigida a los bonos gubernamentales ha subido, sin tener un cambio en el discurso de los bancos centrales.

Así, se trataría de un fondo de mercado “sano” en el que la capitalización de las compañías sube por motivos fundamentales y no tanto por la expectativa de recortes de tipos de interés. No es menos cierto que empiezan a surgir muchos comentarios acerca de los paralelismos de la situación actual con la del final de la década de los 90 dado que el boom de la inteligencia artificial (IA) recuerda a los inversores más longevos a la situación vivida con la burbuja tecnológica (punto.com) y su pinchazo posterior.

Un escenario de robustez en el crecimiento (al menos en Estados Unidos), junto con unos beneficios empresariales por encima de lo esperado y un mercado de empleo en plena forma, ponen en una difícil situación a los bonos de mayor duración que han visto como sus precios han caído cerca de un 2%. La excepción en este caso la encontraríamos en los bonos de peor calidad crediticia (‘high yield’), para los que el buen tono macroeconómico y optimismo del mercado actúan como vientos de cola.

La inflación es, entonces, la variable clave a seguir (aunque muchos inversores ya la den por controlada), puesto que un repunte de la misma como vimos al comienzo del mes de febrero provocaría que los tipos de interés se mantengan altos por más tiempo, lo que supondría un nuevo ajuste de los tipos de interés esperados para el conjunto del año y una mayor probabilidad de daño económico. Todo ello con una situación geopolítica que sigue lejos de calmarse y que puede tomar una nueva dirección a partir de las elecciones presidenciales estadounidenses.

 

EE.UU.: “stronger for longer”

Nada parece frenar a la economía norteamericana, que mes tras mes ve cómo se revisa al alza el crecimiento esperado para el año 2024. El índice GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, que trata de estimar el crecimiento de la economía estadounidense teniendo en cuenta distintos componentes del PIB, apunta ya a un crecimiento del 2,5% el primer trimestre del año (muy por encima del consenso de analistas) y ningún dato de los que se están publicando recientemente nos hacen pensar que esta dinámica vaya a cambiar.

¿Cómo es posible que, con los tipos de interés al 5,5% desde julio del año 2023, no se haya producido freno alguno en la economía? Probablemente no haya una respuesta única a esta pregunta, pero el efecto riqueza provocado por el aumento del valor de los activos financieros del último año y el efecto positivo de una subida de tipos de interés sobre familias poco endeudadas podrían ser algunas de las explicaciones más factibles.

Hay quien opta por pensar que la IA comienza a tener reflejo en la economía real mediante un aumento de la productividad (medido por capacidad productiva por hora de trabajo). Esta idea iría en la línea del CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien aseguró el pasado 21 de febrero, durante la presentación de resultados de la compañía, que “la IA generativa había alcanzado un punto de inflexión”.

 

Con Nvidia llegaron los máximos

Tras presentar resultados, la compañía de semiconductores subió un 16% en bolsa lo que supuso un aumento de capitalización de más de 277.000 millones de dólares en un solo día, el mayor aumento en la historia tras el que protagonizó Meta hace tan solo unas semanas. La compañía con sede en Santa Clara (California) no solamente batió expectativas de resultados para el cuarto trimestre del 2023 (22.100 millones en ventas vs. 20.400 millones esperados), sino que superó con creces las previsiones de ventas a futuro.

Además de la fuerte subida en bolsa de la propia compañía, ese mismo día el Nikkei de Tokio, el Dax alemán, y el Stoxx 600 hicieron nuevos máximos pese a que sus economías no se encuentran en una situación boyante. Eso nos lleva a preguntarnos si estas subidas se corresponden con un análisis fundamental de la valoración de las compañías o son alzas derivadas de un efecto rebaño en el que nadie se quiere quedar “fuera de la fiesta”.

Sea como fuere, al menos la fortaleza del mercado se deja sentir en otros sectores y compañías más allá de las siete magníficas lo que hace bueno el sentimiento positivo del mercado. A este respecto, parece que el selecto grupo de compañías empieza a verse reducido debido a la reciente evolución en bolsa de Apple y Tesla.

La caída en ventas de dispositivos móviles en China por parte de la primera y la reducción en la demanda de vehículos eléctricos por parte de la segunda han provocado que ambas compañías se distancien mucho con respecto a sus 5 compañeras. Esto no quiere decir que Nvidia o Meta tengan que seguir el mismo camino, pero sirve de aviso para aquellos que quieren unirse a la fiesta o invierten de forma pasiva en los índices.

 

La liquidez reduce la probabilidad de fricciones

La herramienta más efectiva pero menos visible con la que cuentan los bancos centrales para modificar la política monetaria es la base monetaria (liquidez) que se inyecta en el sistema financiero. Al igual que las piezas de un motor se bloquean si no están bien lubricadas, provocando una fricción continuada entre ellas, las economías no pueden funcionar si no existe dinero en circulación.

La cantidad de dinero (base monetaria) con el que se “lubrica” a las economías (el motor) depende única y exclusivamente de los bancos centrales. Así, tras un periodo en el que los motores estaban escasos de aceite (2020 y 2021), llegó la necesidad de retirar el exceso de lubricante con el que los bancos centrales habían regado al sistema financiero.

El proceso que se inició en 2022 parece estar llegando a su fin y, a día de hoy, esta herramienta de política monetaria parece haber pasado a un terreno neutral. No deja de ser una noticia positiva puesto que retirar demasiada liquidez del sistema podría ocasionar fricciones en el sistema financiero que hagan descarrilar la política monetaria de forma abrupta o que los hogares y empresas no puedan financiar sus actividades. La parte menos positiva es que, si el fin de este proceso de drenaje se produce antes o en menor cuantía de lo necesario, podríamos ver de nuevo un repunte de los precios complicando el papel de los bancos centrales. Así pues, volveríamos al origen de la situación que nos ha llevado aquí: la inflación.

 

Conclusiones

La gran sorpresa del último mes ha sido sin duda la mejora en la expectativa de crecimiento en Estados Unidos, lo que ha provocado que los tipos de referencia esperados por el mercado se hayan movido ligeramente hacia arriba. Lo sorprendente de estos movimientos es que las expectativas de inflación apenas se han movido, y no casaría con la teoría que hemos desgranado a lo largo del informe.

La razón principal de esa falta de ajuste en las expectativas de inflación se basa en un sentimiento muy positivo del mercado que descuenta una situación idílica en la que las economías crecen y la inflación desciende gradualmente hasta el objetivo del 2%. En Europa, a pesar de las malas cifras de crecimiento económico lastradas por Alemania, el índice de sorpresas macroeconómicas (aquel que mide si los datos que se publican son mejor de lo esperado) ha empezado a repuntar, por lo que apuntaría a una mejora de la situación también en Europa (aunque partiendo desde niveles más bajos).

Si a este sentimiento positivo le sumamos que la liquidez ya no resta y que las autoridades chinas han comenzado a estimular su economía con políticas fiscales y monetarias expansivas, es de esperar que el buen comportamiento de los activos financieros perdure en el corto plazo. Ahora bien, con unos índices en máximos y una concentración elevada en algunos de ellos, tomemos precauciones a la hora de acercarnos al mercado: diversificación y gestión activa.

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