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Correcciones, petróleo y valoraciones: las claves del mercado en el primer trimestre

Abr 23, 2026

Redacción Mapfre

Redacción Mapfre

Carta trimestral elaborada por el equipo de Boyar Asset Management

El primer trimestre de 2026 ha recordado a los inversores una lección básica de mercados: las bolsas rara vez suben en línea recta. En un contexto marcado por valoraciones elevadas, confianza del consumidor debilitada y un brusco deterioro del entorno geopolítico, la corrección de los mercados no debería resultar sorprendente.

Durante el trimestre, los principales índices estadounidenses cerraron con caídas. El S&P 500 retrocedió un 4,6%, rompiendo una racha positiva de tres trimestres y registrando su tercer trimestre negativo desde 2022. El Dow Jones cayó un 3,6% y el Nasdaq cedió un 7,1%, su peor comportamiento trimestral desde los tres primeros meses de 2025. El Russell 2000, que agrupa compañías de menor capitalización, fue una excepción al avanzar un 0,6%.

Otras clases de activos mostraron movimientos igualmente significativos. El oro subió un 7,4%, aunque aún se mantiene lejos de los máximos alcanzados a finales de enero. Sin embargo, el gran protagonista fue el petróleo: el crudo WTI subió un 77%, y el Brent, un 95%, reflejando el impacto directo de las tensiones geopolíticas en la oferta energética.

 

 

¿Comienza a ampliarse el liderazgo del mercado?

Mientras los grandes valores tecnológicos, que han liderado el mercado en los últimos años, mostraron debilidad, las compañías de menor tamaño resistieron mejor. De hecho, el S&P 500 equiponderado superó al índice tradicional por capitalización, un patrón que históricamente suele asociarse a una mayor amplitud del liderazgo bursátil.

Aunque las ‘small caps’ siguen acumulando un retraso significativo frente a las grandes compañías en plazos largos, en el último año han comenzado a comportarse relativamente mejor. Este dato por sí solo no confirma una rotación estructural, pero refuerza la idea de que la concentración extrema en un reducido grupo de valores podría estar empezando a reducirse. La historia demuestra que estas transiciones pueden producirse con rapidez y que los periodos prolongados de dominancia de un único segmento tienden a agotarse con el tiempo.

 

Dudas sobre la rentabilidad de la inversión en IA

La inteligencia artificial fue uno de los grandes temas del trimestre, aunque desde una perspectiva más crítica que en fases anteriores. El mercado empezó a cuestionar si las enormes inversiones destinadas a IA acabarán generando retornos suficientes para los accionistas. Microsoft ejemplifica bien esta dualidad: por un lado, afronta el riesgo de que nuevas herramientas de IA erosionen el valor de su software tradicional; por otro, está destinando cantidades récord a infraestructuras para liderar la próxima etapa de crecimiento tecnológico.

Estas dudas se tradujeron en una fuerte corrección bursátil. Microsoft perdió un 23,5% en el trimestre, su mayor caída desde la crisis financiera, mientras el sector de software en su conjunto registró descensos aún más acusados. El mercado percibe que la IA no solo puede ser una oportunidad para estas compañías, sino también una amenaza para algunos de sus modelos de negocio.

 

No todas las caídas crean oportunidades

Una caída de precios no garantiza automáticamente que un valor sea atractivo, también en el caso de Microsoft. La clave está en distinguir entre dislocaciones temporales y deterioros permanentes del negocio. Algunas compañías pueden no recuperar nunca sus máximos si su ventaja competitiva se debilita o si partían de valoraciones excesivas.

Este enfoque prudente resulta especialmente relevante en un contexto en el que muchos inversores buscan aprovechar caídas rápidas sin analizar en profundidad los fundamentos subyacentes.

 

Señales de tensión en el mercado de crédito privado

Las preocupaciones sobre el riesgo no se limitaron solo a la renta variable. El mercado de crédito privado también empezó a motrar problemas, con varias quiebras corporativas que generaron pérdidas relevantes para algunos fondos. La elevada exposición de ciertos vehículos al sector tecnológico ha intensificado el nerviosismo, provocando solicitudes de reembolsos y, en algunos casos, la imposición de límites a las retiradas.

Esta situación difiere sustancialmente de la crisis financiera de 2008, con menores niveles de apalancamiento y un riesgo de contagio más acotado. Aun así, es un frente que merece la pena seguir de cerca.

 

Guerra, petróleo y volatilidad

El acontecimiento más impactante del trimestre fue el inicio de un conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, con consecuencias inmediatas en los mercados energéticos. El intento de Irán de controlar el estrecho de Ormuz alteró el tránsito de petróleo y disparó los precios. Como resultado, el sector energético fue el más rentable del trimestre, mientras tecnología, consumo discrecional y financieras registraron los peores comportamientos.

 

 

Aunque posteriormente se anunció un alto el fuego y los mercados reaccionaron positivamente, la situación sigue siendo frágil. La historia sugiere que los conflictos bélicos rara vez provocan por sí solos grandes mercados bajistas sostenidos; estos suelen surgir cuando se combinan con desequilibrios económicos o financieros más profundos. En este sentido, recomendamos no sobrerreaccionar ante la volatilidad de corto plazo.

 

¿Existe una burbuja en las empresas de calidad?

Más allá de los factores coyunturales, las valoraciones siguen siendo el elemento central para los inversores. El trimestre ha vuelto a poner de manifiesto que una gran empresa no siempre es una buena inversión si se adquiere a precios demasiado exigentes. Episodios históricos como el de las “Nifty Fifty” en los años 70 o el de finales de los 90 ilustran cómo incluso compañías excelentes pueden ofrecer rentabilidades decepcionantes cuando se pagan múltiplos excesivamente optimistas.

En la actualidad, algunas empresas ampliamente consideradas como refugio de calidad cotizan con escaso margen de error en sus valoraciones. Esto no implica que sean malas compañías, sino que sus retornos futuros podrían verse limitados si las expectativas ya incorporadas en el precio resultan demasiado exigentes.

 

Oportunidades fuera de los consensos

En Boyar Asset Management, defendemos la búsqueda de oportunidades en compañías menos concurridas, donde la diferencia entre precio y valor intrínseco sea mayor. Entre los ejemplos citados, se encuentran Madison Square Garden Sports, propietaria de franquicias deportivas de gran valor, y Uber, cuya generación de caja actual y posición estratégica podrían estar infravaloradas frente al énfasis del mercado en riesgos a largo plazo.

 

 

Disciplina y paciencia como claves

El trimestre deja una enseñanza clara: en entornos complejos, la disciplina y la paciencia son más importantes que nunca. Pese al ruido de los titulares y la tentación de reaccionar de forma impulsiva, mantenemos nuestro enfoque en el ‘value’, el análisis fundamental y una visión de largo plazo. Para los inversores, esta sigue siendo la actitud más adecuada ante un escenario incierto pero lleno de oportunidades selectivas.

Puedes leer la versión original en este enlace.

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