Could Spain's trade woes with the United States weigh down the performance of the IBEX?

Redacción Mapfre
La postura de España con respecto a la guerra con Irán ha obtenido una airada reacción por parte de Estados Unidos, con amenazas del presidente Donald Trump de cortar lazos comerciales e incluso de imponer un embargo. No es la primera vez que Trump pone en la mira a España, pero son las declaraciones más directas acerca de posibles represalias comerciales. ¿Puede este clima afectar a las cotizaciones del IBEX 35? Según Alberto Matellán, director general de La Financière Responsable, todavía es pronto para que este escenario llegue a materializarse.
El directivo de la filial de inversión responsable de Mapfre apunta que no se ha llegado a concretar ninguna medida, pero en cualquier caso en margen de maniobra de EEUU es limitado, porque España está bajo el paraguas de la UE, y por tanto “no es fácil” definir e implementar medidas comerciales directas contra un país miembro. Lo más preocupante, en opinión de Matellán, es el posible daño que este episodio pueda causar a la imagen de España y sus empresas.
A medio plazo, “es difícil” que se pueda traducir en un peor comportamiento de la bolsa española frente al resto de europeas, ya que el IBEX está compuesto por empresas globales en su mayoría, con negocio internacional, y un peso importante del sector financiero, así que el impacto estaría limitado a sectores concretos vinculados a la exportación. Además, el parqué español se suele mover “bastante coordinado” con Europa, lo que sumado a que sigue existiendo liquidez aleja la idea de una tendencia a la baja del IBEX.
La clave para conocer el impacto económico que tendrá la guerra con Irán, Alberto Matellán sostiene que la clave es el tiempo que se vaya a prolongar. La transmisión a la economía llega por dos vías: precios energéticos al alza, y por tanto mayor inflación; y restricción de la liquidez, por la menor confianza. La combinación de ambas puede ser “un shock complejo”, pero si el escenario no escala podría suceder algo similar a la guerra de Ucrania, con un impacto importante en un primer momento, que luego los mercados olvidan, y digieren sus consecuencias poco a poco.
Los efectos en el petróleo están “relativamente controlados” por el momento y el mercado está preocupado, pero “no está poniendo en precio una crisis masiva”, afirma Matellán, que cree que más allá de la volatilidad tras momentos como el actual, el mercado energético global es “más resistente de lo que se podría pensar” por la diversidad de fuentes. La escalada en el precio del petróleo solo se daría si el conflicto se prolonga, o si en el mismo se destruyen infraestructuras clave.
Dentro de los activos refugio, Matellán prevé que el oro “podría seguir al alza” porque el oro se había revalorizado en buena medida por la incertidumbre global, un contexto que va a seguir en vigor. El oro “sugiere más dudas”, en opinión de Matellán, pero señala que, frente a las caídas de la divisa estadounidense que han durado año y medio, ha habido un punto de inflexión desde comienzos de este año, un “cambio en la narrativa” que apuntalaría al dólar en su supremacía.
Acerca de para los inversores de hacer cambios en su cartera, Matellán defiende que no es buen momento si ya se había hecho una buena gestión acompañada de profesionales, con la inclusión de valores defensivos que se adapten a la incertidumbre. Lo mejor en este escenario es “esperar y observar” la evolución de la situación.


